"Vaso y mandarina" (pintura al óleo/ Fabricio Jesús Ulrich ) Por Rolando Pérez Betancourt Han pasado más de 50 años y no puedo recordar si era un discurso de Fidel o de Raúl. Lo que sí está claro es que luego de hacerme tipógrafo en los talleres del periódico Hoy, y ya convertido en diseñador con buró propio en la redacción, debía formatear aquel discurso. Ya lo había hecho varias veces y no era difícil: 20 líneas en máquina de escribir eran iguales a seis pulgadas de plomo. Bastaba con contar, dividir, tomar el cartabón y trazar el esquema gráfico sobre el papel pautado, dejando espacio para un título y la foto de rigor. Pero a mis 17 años el diablillo de la creación artística me rondaba y se posó tentador en mi oído para preguntarme si iría a repetir lo mismo. Y sin pensarlo dos veces, lleno de inspiración, dividí el discurso en cuatro partes, las encerré en cuadros de corondeles y para que no hubiese confusión les puse un número encima. El cuadro uno y tres...