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Mostrando las entradas etiquetadas como Habana Vieja

Gente buena... como la flor

Una margarita crece en el asfalto... (Imagen: Flickr ) Por Mario Ernesto Almeida Las primeras veces que me adentré en las estrechas calles de La Habana Vieja, tuve miedo. Uno es muy miedoso… e ingenuo. Con las turbulencias crecientes de los tiempos, la sensación quizás se alimenta, aunque resulta más probable que la costumbre la haga mutar y de pronto, de tanto andar las callejuelas de marras y recibir a sobreprecio hasta las sonrisas, de tanta espuela que la vida te pule, en vez de miedo sientas desesperanza y la desesperanza no es otra cosa, desde mi modesto punto, que un estatus sobredimensionado de la soledad. Durante una de estas grisáceas tardes de invierno, tuve que salir en busca de medicamentos. Necesitar pastillas, de entrada, nunca es bueno y el acto de su captura, con aquello de «no, mi niño, están en falta», le da a la empresa un agregado de incertidumbre y molestia.  En efecto, en la farmacia que correspondía no encontré ninguno de los «ant...